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Niño piano

Todos los niños hacen los deberes del colegio al llegar a casa, pero no siempre les sale de dentro ponerse a hacerlos, de hecho normalmente hay que estar pendientes para que los hagan. Con el piano ocurre lo mismo, a muchos niños les gusta el piano e ir a clase, pero les da pereza ponerse a estudiar en casa, así que nuestro deber cómo padres es estar pendientes de ello y añadir el piano a la rutina de deberes diarios.

No hace falta que encadenemos a nuestros hijos al piano, con que estudien 10 minutos cada día, antes o después de hacer los deberes por ejemplo, el progreso será muy bueno, y mucho mejor que hacerles estudiar una hora o más el día antes.

El estudio del piano es un hábito, si lo promovemos y le damos importancia como algo más en la vida de nuestros hijos, dándoles atención en éste ámbito, lo adquirirán fácilmente y llegará una edad en que no tengamos que decirles nada.

Creo que la mayoría de padres que apuntan a sus hijos a estudiar piano u otros instrumentos lo hacen por varios motivos. El primer será seguramente por amor o aprecio a la música, pero seguramente también tengan en cuenta otras ventajas añadidas cómo el desarrollo personal de inteligencia, autonomía, concentración e inteligencia emocional entre otras.

Todas estas ventajas vienen estrechamente ligadas al estudio. El piano aunque no es un deporte tiene un gran componente muscular, de memoria y de repetición. Hace falta disciplina, conocimiento, exigencia y autonomía para estudiar una pieza de piano por tu cuenta.

En clase el niño recibe del profesor una guía que ayuda semanalmente corrigiendo y dando herramientas, para que luego el alumno las practique y desarrolle en casa.

Así que reforzando el hábito de estudio, les estamos ayudando a ser buenos pianistas (con el desarrollo de aptitudes que ello comporta), pero sobre todo les estamos ayudando a ser estudiantes organizados, autónomos y constantes. 

Alexandra Galiana

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